La educación en tiempos de crisis - Por Yesica Fedrik (ensayo)
Los conflictos armados, los desastres naturales y las pandemias impiden la escolarización de gran cantidad de niñas, niños y jóvenes que se ven afectados por estas razones.
La relevancia se encuentra en la generación de sistemas educativos resistentes y adaptados para hacer frente a las diversas razones que generan crisis y pausas en la educación de jóvenes y adultos, pausas que, en algunos casos, son para siempre. La garantía de la educación antes, durante y después de estas situaciones desestabilizadoras es fundamental.
"En los países afectados por situaciones de crisis, los niños en edad escolar tienen dos veces más probabilidades de no asistir nunca a la escuela, que sus compañeros de otros países" (UNESCO, 2020)
Los tiempos de crisis tienen dos caras, viendo la circundante situación con algo de optimismo. Posiblemente, a nivel educativo sea una tragedia que encierra variadas oportunidades de cambio. Una situación como la que vivimos actualmente, nos hace salir de nuestra zona de confort, y eso es un gran desafío en materia educativa. Teniendo en cuenta el enorme ligamiento que los sistemas educativos tienen respecto a tradiciones antañas, una pandemia puede significar el desprendimiento de los mismos a modelos de enseñanza desactualizados.
La manera en que la enseñanza se adaptó a la situación, nos permite ver el enorme esfuerzo que día a día los educadores, más allá de su enorme compromiso y vocación docente, realizan. Además, sale a flote la enorme necesidad de socialización en el ámbito educativo, ya que denota la importancia de estar con otro para que el sistema funcione óptimamente. Pero la adaptación a la pandemia fue y está siendo increíblemente rápida, la capacitación en tecnologías para lograr el vínculo pedagógico es un factor importantísimo que al día de hoy, permite que la educación en Argentina siga en pie, a pesar de estar transitando una pandemia.
La otra cara de la enseñanza desde casa, está en las nuevas desigualdades surgentes. Hoy, el acceso a internet es una variable de equidad social. Lamentablemente, en la actualidad, la sociedad se divide entre quienes pueden estar conectados y quienes no. Esto intensifica desigualdades de acceso a la educación, y a mediano - largo plazo, ya no debería suceder.
La principal moraleja de esta pandemia a niveles educativos está en el grado y monto de contenidos que se enseñan. Se pasó de tener una gran cantidad de contenido por materia, a enseñar lo más importante, dejando de lado temas irrelevantes para la formación educativa del estudiante.
"Esta crisis nos está haciendo mirar por el ojo de la cerradura y apreciar lo que se viene: aulas mucho más interactivas, en las que la teoría va a quedar en la casa o en la computadora. El valor agregado de estar en la escuela va a ser muy diferente. ¿De verdad vamos a tener profesores que lean los textos que ya tienen a disposición los chicos?" (Miguel Mercedes, 2020)
A su vez, es de gran importancia entender también que la educación con uso de tecnologías como hoy, no impide en absoluto que se sigan transmitiendo conocimientos con modos tradicionales.
"Uno con la tecnología, como tenemos hoy, también puede seguir impartiendo educación tradicional. Si esa lógica continúa, aprendimos a usar la tecnología en una dinámica sin innovación. El secreto del cambio pedagógico se va a dar sólo si el cambio viene desde las culturas institucionales" (Torrendel Carlos, 2020)
Entonces nos encontramos con el verdadero desafío educativo pandémico: volver menos enciclopédica la escuela moderna. Así, los educadores se van a encontrar con un nuevo rol, el de "diseñadores de posibilidades de aprendizaje" apropiándose ellos de los desafíos escolares y diseñando nuevas estrategias de aprendizaje.
Para cambiar la práctica, se debe cambiar en un principio la cultura en la que está inmersa la misma.
Fedrik, Yesica Marianela
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